El libro sin dibujos

En realidad no sé a quién le gustan más las librerías si al niño o a nosotros. Somos de esa gente que se puede tirar horas mirando libros de lo que sea. Nos gustan los de toda la vida, los de papel y, claro, ha llegado un punto en el que hemos empezado a racionalizar mucho las nuevas adquisiciones porque no tenemos espacio físico.

A Bruno le encanta leer y por eso solemos regalarle libros con cierta regularidad, tenemos más manga ancha porque (en teoría) esos libros terminarán saliendo de casa para sus primos.

Hace meses que le compramos a Bruno un libro bastante atípico: El Libro sin Dibujos de B.J. Novak (Planeta).

Comprar el libro sin dibujos: un acierto

¿Por qué comprar El libro sin dibujos?

Entre todos esos cuentos ilustrados, coloristas, troquelados, con peluches colgando, leds, fanfarrias, sirenas, pitos y flautas me llamó la atención inmediatamente éste por su portada.

La cubierta es minimalista a más no poder: sólo texto sobre un fondo blanco. Evidentemente destacaba una barbaridad en medio de semejante feria. Era como un tío con chaqué y monóculo en medio de una media maratón llena de runners con ropas fosforescentes.

Entre la apariencia que ya era por sí misma una declaración de intenciones, y el título que refrendaba contundentemente esa sobriedad, no pude resistirme y me  tiré de cabeza a por él (a por el libro, no a por el tío del chaqué).

Cuando lo abrí no me decepcionó en absoluto. Es realmente ingenioso, la “gracia” consiste en que está pensado para que lo lea un tercero (adulto o no), página a página te ves obligado a ir relatando en voz alta y en primera persona todo lo que hay escrito en el libro sin dibujos.

Una de las primeras frases dice algo así como: “tienes que leer todo lo que hay escrito, ese es el trato, esa es la norma”. Lo que ya tendría que despertarte las alarmas, porque, te lo digo desde ya, vas a hacer el “ridículo” para regocijo de la audiencia (cuantos más niños tengas alrededor mejor será la experiencia… para ellos y para ti)

Lo que empieza tan serio, incluso podríamos decir solemne, pronto empieza a ser un disparate de proporciones épicas. No quiero hacer mucho spoiler pero se habla de comer hormigas directamente de la alfombra, hay miles de onomatopeyas imposibles y un hipopótamo con un nombre muy festejado por la chavalería.

Y no, no tiene dibujos. Esto es absolutamente cierto, lo que si hace es jugar con la tipografía (fuentes, colores…) y la maquetación. De esta forma que genera cierto dinamismo. Vamos que es para niños, no un volumen de los Episodios Nacionales ni el Antiguo Testamento.

La lectura

En este caso más que lectura podemos decir que es una experiencia lúdica con mucho de teatro.

La primera vez que lo leímos, Bruno estaba entre desconcertado y divertidísimo. Tuvimos que parar varias veces porque con las carcajadas no se enteraba de la siguiente página.

Decía que hace falta un poco de teatro porque la lectura es mucho más divertida exagerando un poco el presunto fastidio. Yo para esto soy más sobrio, pero Mon lo clava.

Es un libro que puede leerse una y otra vez, de hecho no dudéis que os lo pedirán con frecuencia, especialmente si hay una visita. Los muy taimados se parten viendo caer en la trampa a sus abuelos, tíos o cualquier adulto incauto que se ponga a tiro.

Sobre B.J. Novak, autor del Libro sin Palabras

Además del atractivo diseño de las cubiertas y el contraste con el resto de la estantería, me llamó la atención el nombre del autor.

B. J. Novak es un cómico norteamericano que, además,  es un grandísimo guionista. De hecho muchos de los libretos de la versión americana de la serie The Office, están firmados por él.

Reconozco que me chocó en un primer momento, pero por otra parte no tiene nada de sorprendente. Al fin y al cabo yo he disfrutado y me he reído con esa serie como con pocas ¿por qué no iba a ser capaz de adaptar su registro a los niños?

Porque esa es otra: a veces pensamos que humor para niños es sólo gritos y caídas.

Cualquiera que tenga la suerte de convivir con un enano y no sea un Lannister, se dará cuenta que su sentido del humor es mucho más elaborado, que entienden el sarcasmo y pueden llegar a ser muy socarrones.

Vamos que nos ha gustado el libro por mucho que no tenga ilustraciones y que hemos pasado ratos muy divertidos. Además es una gran manera de enseñarles desde pequeños que un libro sin dibujos también tiene mucho que contar.

El libro sin dibujos
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Yo sólo paso por aquí a asegurarme que nadie pise un cable. De todas formas a veces me animo con un post.

4 comments On El libro sin dibujos

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